BEMER y cicatrización: ¿qué sabemos sobre heridas y microcirculación?
Cuando hablamos de BEMER y cicatrización, una de las primeras preguntas que surge es qué papel puede desempeñar la microcirculación. Cuando nos hacemos una herida, normalmente pensamos en lo que vemos: la piel lesionada, la costra o cómo se va cerrando con los días.
Pero bajo esta superficie hay todo un proceso de reparación en el que la circulación sanguínea tiene un papel importante.
Para cicatrizar, los tejidos necesitan oxígeno, nutrientes y células del sistema inmunitario. Y buena parte de este intercambio tiene lugar precisamente en la microcirculación, la red formada por los vasos sanguíneos más pequeños de nuestro organismo.
Esto explica por qué se ha investigado si mejorar las condiciones microcirculatorias podría ayudar en determinados procesos de cicatrización y, concretamente, qué se ha observado con BEMER.
¿Qué ocurre cuando una herida cicatriza?
La cicatrización no consiste simplemente en “cerrar” una herida.
Es un proceso complejo en el que el organismo debe controlar el sangrado y la inflamación, formar tejido nuevo, crear nuevos vasos sanguíneos y remodelar progresivamente la zona lesionada.
Durante todo este proceso es necesario que la sangre llegue adecuadamente a los tejidos.
Cuando la circulación está comprometida —como puede ocurrir, por ejemplo, en algunas personas con diabetes o enfermedad vascular— la cicatrización puede ralentizarse.
Esto no significa que mejorar la microcirculación implique automáticamente que una herida cicatrizará antes. Pero sí que explica por qué la microcirculación es una de las líneas que se han estudiado en relación con la cicatrización.
¿Y qué se ha observado con BEMER?
La investigación específica todavía es limitada, pero hay algunos resultados interesantes.
Disponemos de dos pequeños estudios controlados con placebo en personas con diabetes y lesiones cutáneas o heridas de difícil cicatrización.
En uno de ellos participaron 24 personas de edad avanzada con diabetes tipo 2 y heridas resistentes al tratamiento habitual después de intervenciones traumatológicas.
Todas continuaron recibiendo los cuidados habituales. La mitad añadió BEMER Plus y la otra mitad placebo.
Después de 27 días, la superficie de las heridas se había reducido:
- un 40,7% en el grupo control
- y un 63,5% en el grupo BEMER
Además, se observaron cambios favorables en diferentes variables relacionadas con la microcirculación.
Es un resultado interesante porque no se midió únicamente el flujo sanguíneo: también se observó la evolución de la propia herida.
Pero hablamos de solo 24 personas. Por lo tanto, este resultado no permite afirmar que BEMER acelere la cicatrización de cualquier herida ni saber cuánto podría reducir el tiempo necesario para que una herida se cierre completamente.

No solo se ha estudiado BEMER
La relación entre campos electromagnéticos pulsados (PEMF) y cicatrización se ha investigado también con otros sistemas.
Hay estudios en personas con úlceras venosas, úlceras relacionadas con diabetes y otras heridas crónicas que han observado resultados favorables en algunas medidas de cicatrización.
Esto aporta cierta coherencia científica a esta línea de investigación.
Pero hay una precaución importante: no todos los PEMF son BEMER.
Los dispositivos pueden utilizar intensidades, frecuencias y formas de onda diferentes. Por lo tanto, los resultados obtenidos con un sistema no se pueden trasladar automáticamente a otro.
La evidencia favorable no es todavía evidencia definitiva
Este es probablemente el punto más importante.
Tenemos una explicación fisiológica plausible, resultados favorables en estudios específicos con BEMER y otros estudios con distintos sistemas PEMF.
Pero también tenemos limitaciones importantes: estudios pequeños, protocolos diferentes, diferentes tipos de heridas y poca información sobre resultados clínicos especialmente relevantes, como el cierre completo de la herida o el tiempo necesario para conseguirlo.
Por eso, los resultados actuales son suficientes para considerar la cicatrización una línea interesante de investigación, pero todavía no para establecer con precisión qué beneficio clínico puede aportar BEMER.
Un caso especialmente delicado: el pie diabético
En las úlceras del pie relacionadas con diabetes hay que ser especialmente prudente.
La guía internacional IWGDF ha revisado diferentes terapias físicas, entre ellas la estimulación eléctrica o electromagnética.
A pesar de reconocer algunos resultados favorables, considera que los posibles beneficios son pequeños o inciertos y que la certeza global de la evidencia es baja. Por este motivo, actualmente desaconseja utilizar estas terapias con el objetivo de favorecer la cicatrización de las úlceras del pie diabético, también como complemento de los cuidados habituales.
Esta recomendación agrupa diversas terapias físicas y no es una evaluación específica de BEMER, pero es un dato importante cuando interpretamos la evidencia disponible.
BEMER no sustituye el cuidado de una herida
Ante una herida crónica o de difícil cicatrización, es necesario valorar su causa.
En función del problema pueden ser necesarios el control vascular o metabólico, la descarga del pie, la compresión cuando corresponda, el tratamiento de una infección u otros cuidados específicos.
Por eso, si BEMER se utiliza en una persona con una herida, no debe sustituir ni retrasar estas medidas.
La pregunta científica interesante es otra: si, añadido a los cuidados adecuados, su efecto sobre las condiciones microcirculatorias puede aportar algún beneficio adicional.
Los primeros estudios proporcionan señales favorables que justifican continuar investigando, pero necesitamos estudios más grandes e independientes para saber qué magnitud puede tener este posible beneficio y en qué situaciones.
¿Quieres profundizar en la evidencia?
En la Biblioteca Científica FluxVital he revisado con más detalle los estudios específicos con BEMER, los ensayos con otros sistemas PEMF, las revisiones sistemáticas y las recomendaciones de las guías clínicas.
→ BC-006 · ¿Puede BEMER favorecer la cicatrización de heridas?
Allí encontrarás también las referencias científicas y las limitaciones de cada línea de evidencia.
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