En esta respuesta
1. La respuesta, en una frase
Sí que hay resultados que sugieren un posible papel favorable de BEMER en procesos de cicatrización. En estudios pequeños y controlados con placebo, BEMER se ha asociado con mejoras de la microcirculación alrededor de heridas y con una mayor reducción de la superficie de la herida durante el seguimiento. Otros sistemas de campos electromagnéticos pulsados (PEMF) también han mostrado resultados favorables en algunos ensayos sobre úlceras venosas, diabéticas y otras heridas.
La limitación principal es que los estudios específicos con BEMER son pequeños, utilizan BEMER como complemento de los cuidados habituales y aún no permiten establecer con precisión cuánto acelera el cierre completo de las heridas ni en qué tipos de herida el beneficio sería más consistente.
En el caso concreto de las úlceras del pie relacionadas con diabetes, la guía IWGDF de 2023 reconoce que se han observado algunos beneficios con diferentes terapias físicas, incluida la estimulación eléctrica o electromagnética, pero los considera pequeños o inciertos y califica la certeza global de la evidencia como baja. Por este motivo, desaconseja utilizar estas terapias para favorecer la cicatrización, también cuando se plantean como complemento de los cuidados habituales. Esta recomendación agrupa muchas terapias físicas diferentes y no es una evaluación específica de BEMER. (1–9,12)
2. ¿Qué dice la ciencia?
¿Por qué la microcirculación es importante en la cicatrización?
Cicatrizar una herida es un proceso complejo. El organismo debe controlar el sangrado y la inflamación, formar tejido nuevo y nuevos vasos sanguíneos, aportar oxígeno y nutrientes y, finalmente, remodelar la zona lesionada.
La microcirculación —la red de los vasos sanguíneos más pequeños— participa directamente en este intercambio. La perfusión, es decir, la llegada de sangre al tejido, es especialmente importante cuando una herida necesita oxígeno, nutrientes y células del sistema inmunitario para repararse.
Cuando esta circulación está comprometida, como puede ocurrir en algunas personas con diabetes o enfermedad vascular, la cicatrización puede ralentizarse. Esta relación hace razonable investigar intervenciones capaces de modificar la microcirculación, pero una mejora microcirculatoria no equivale automáticamente a demostrar una cicatrización más rápida.
¿Qué se ha observado específicamente con BEMER?
Disponemos de dos pequeños estudios controlados con placebo que aportan datos específicos de BEMER en personas con diabetes y lesiones cutáneas o heridas de difícil cicatrización. (1,2)
Klopp, Schulz, Niemer y Ruhnau estudiaron a 24 personas de edad avanzada con diabetes tipo 2 y heridas resistentes al tratamiento habitual después de intervenciones traumatológicas. Doce continuaron con los cuidados habituales y placebo, y doce añadieron BEMER Plus durante 27 días. Además de las medidas de microcirculación, los investigadores midieron la superficie de la herida. Al día 27, la superficie se había reducido un 40,7% en el grupo control y un 63,5% en el grupo BEMER. El estudio describe una evolución más favorable con BEMER, pero la muestra es muy pequeña y no permite establecer por sí sola un efecto generalizable ni una tasa de curación completa. (1)
En otro estudio de Klopp y colaboradores, 18 hombres con neuropatía diabética y lesiones tróficas en el pie se distribuyeron en dos grupos de nueve participantes. Todos recibían tratamiento convencional; el grupo activo añadió BEMER Plus durante 30 días. Se observó una reducción modesta del área ulcerada en el grupo BEMER, que fue significativa respecto del valor inicial, mientras que el cambio dentro del grupo control no fue significativo. También se observaron diferencias favorables en variables de microcirculación y respuesta inmunitaria. Hay que interpretar con prudencia el resultado de la herida: que el cambio sea significativo dentro del grupo BEMER y no lo sea dentro del control no demuestra, por sí solo, una superioridad estadística de BEMER frente al placebo; para afirmarla se necesita una comparación directa entre grupos. (2)
Estos dos trabajos son importantes porque muestran que la investigación específica con BEMER no se ha limitado solo a medidas de flujo sanguíneo: también se ha medido el área de la herida. Al mismo tiempo, hay que mantener su peso correcto: son estudios pequeños, de corta duración, con tratamiento convencional concomitante y sin información suficiente para establecer con precisión el efecto sobre el cierre completo, el tiempo hasta la cicatrización o la recurrencia. (1,2)
¿Qué podemos decir con rigor? En estos estudios pequeños, añadir BEMER a los cuidados habituales se asoció con una evolución favorable de la superficie de la herida y con mejoras microcirculatorias. Es una señal clínica específica de BEMER que justifica continuar investigando, pero aún necesita confirmación en ensayos más grandes e independientes. (1,2)
¿Qué han encontrado otros sistemas PEMF en humanos?
La literatura con otros sistemas PEMF es más extensa. Estos dispositivos no son equivalentes a BEMER —pueden utilizar intensidades, frecuencias y formas de onda muy diferentes—, pero permiten valorar si existe una línea científica coherente entre estimulación electromagnética y reparación de heridas.
En úlceras venosas, estudios como Ieran (1990), Stiller (1992) y Kenkre (1996) observaron resultados favorables en algunas medidas de cicatrización. Stiller, en un ensayo doble ciego y controlado con placebo, describió una reducción importante de la superficie y la profundidad de las úlceras en el grupo activo. Son resultados de interés, pero provienen de estudios antiguos y generalmente pequeños. (3–5)
En un ensayo aleatorizado de 2023 con 60 personas con úlceras venosas, se compararon tres grupos: cuidados habituales, PEMF, y PEMF combinado con ejercicio de flexión plantar. Al final del seguimiento había diferencias en superficie y volumen de la herida, con el mejor resultado en el grupo combinado. La comparación entre PEMF solo y cuidados habituales es la que informa sobre el efecto añadido del dispositivo; que PEMF + ejercicio sea el mejor grupo no significa que todo el beneficio provenga del PEMF. (8)
En úlceras relacionadas con diabetes, Kwan et al. (2015) realizaron un ensayo piloto aleatorizado, doble ciego y con placebo en solo 13 participantes. El tamaño de la herida disminuyó un 18% con PEMF y un 10% con placebo, y se observaron mejoras microcirculatorias en el grupo activo. La muestra es demasiado pequeña para convertir estos porcentajes, por sí solos, en una demostración robusta de superioridad clínica. (6)
Amareswari et al. (2020) observaron una reducción marcada de la superficie de las úlceras diabéticas después de PEMF, pero sin un grupo control adecuado. Eltayeb et al. (2025), en un pequeño ensayo aleatorizado sobre úlceras asociadas al pie de Charcot, encontraron una superficie final de herida menor en el grupo PEMF. La mediana de 0,0 cm² del grupo activo indica que el valor central de las observaciones era cero; no significa que todas las heridas hubieran cicatrizado completamente. (7,9)
¿Qué dicen las revisiones y las guías clínicas?
La revisión sistemática de McGaughey et al. (2009) encontró un conjunto de resultados favorables en heridas crónicas, especialmente en algunos estudios de úlceras venosas, pero destacó una gran heterogeneidad de dispositivos, protocolos, tipos de herida y resultados medidos. Esta variabilidad dificulta combinar los estudios y determinar la magnitud real del efecto. (10)
La revisión Cochrane más reciente sobre terapia electromagnética para úlceras por presión concluye que no hay evidencia sólida de beneficio ni de perjuicio. Solo había dos ensayos pequeños y con limitaciones metodológicas; uno mostró una reducción favorable del área de la herida, pero sin demostrar de manera convincente una mayor cicatrización completa. (11)
En el pie diabético, la guía IWGDF de 2023 aporta una lectura clínica especialmente importante. La guía identificó seis estudios sobre estimulación eléctrica o electromagnética dentro de un grupo más amplio de terapias físicas. Reconoce que hay algunos beneficios observados, pero considera que los efectos deseables son pequeños o inciertos y que, en la mayoría de estudios, no emergen diferencias significativas frente a los cuidados habituales. La certeza global de la evidencia es baja. (12)
Por este motivo, la IWGDF desaconseja utilizar estas terapias físicas con el objetivo de favorecer la cicatrización de las úlceras del pie relacionadas con diabetes, también cuando se plantean como complemento de los cuidados habituales. La razón no es que se hayan demostrado perjudiciales: los efectos adversos se informaron poco y no se describieron eventos adversos graves. La recomendación agrupa muchas intervenciones diferentes y no constituye una evaluación específica de BEMER. Tampoco debe extrapolarse automáticamente a úlceras venosas o a cualquier otra herida. (12)
La revisión sistemática de Chen et al. (2024), vinculada a la actualización de la IWGDF, refuerza este contexto: en muchas intervenciones adyuvantes para el pie diabético, la certeza de la evidencia sigue siendo baja o muy baja. Esto explica por qué un estudio pequeño favorable puede ser científicamente interesante sin ser suficiente para cambiar una guía clínica. (13)
¿Qué aporta la investigación experimental?
La parte experimental del corpus es coherente y ayuda a entender por qué esta línea se sigue investigando. Callaghan et al. (2008) observaron en modelos animales de herida normal y diabética una aceleración del cierre y más formación de vasos, asociada a la liberación de FGF-2, una proteína que participa en el crecimiento y reparación de los tejidos. (14)
Goudarzi et al. (2010) observaron en ratas diabéticas una cicatrización más rápida y una mayor resistencia del tejido reparado. Pan et al. (2013) describieron más perfusión —más llegada de sangre al tejido— y más angiogénesis, es decir, formación de vasos nuevos, en un modelo de isquemia en ratas diabéticas. (15,16)
Los estudios más recientes amplían esta base: Bedja-Iacona et al. (2024) observaron efectos sobre proliferación y migración de fibroblastos, células que participan en la formación del tejido reparador, y Liao et al. (2025) describieron cambios en el metabolismo energético celular relacionados con la migración y reparación. Son datos de laboratorio o modelos animales y no demuestran eficacia clínica de BEMER, pero aportan plausibilidad biológica al conjunto de la investigación PEMF. (17,18)
¿Qué significa todo esto para una persona con una herida?
El conjunto de la evidencia permite explicar una historia coherente: la microcirculación es importante para la reparación tisular; BEMER ha mostrado efectos microcirculatorios y señales favorables en la evolución del área de la herida en dos estudios pequeños; y otros PEMF han obtenido resultados favorables en diferentes tipos de heridas. (1–9)
Esto hace razonable mantener BEMER como una línea de interés clínico y de investigación en cicatrización, especialmente por su efecto sobre las condiciones microcirculatorias del tejido y por las señales favorables observadas en estudios pequeños. Lo que aún no sabemos con suficiente precisión es qué magnitud de beneficio clínico puede aportar, en qué tipos de herida y con qué protocolo. En una herida crónica, cualquier uso debe integrarse siempre en los cuidados adecuados y no sustituir ni retrasar el tratamiento de la causa. (1,2)
Una herida crónica necesita siempre valoración y tratamiento de la causa. En pie diabético, úlceras vasculares o heridas de difícil cicatrización, BEMER no debe sustituir ni retrasar la descarga, la compresión cuando corresponda, el control vascular y metabólico, el tratamiento de la infección, el cuidado local ni otras medidas indicadas por el equipo sanitario. (12)
3. La respuesta a la pregunta inicial
Sí que hay señales clínicas que sugieren que BEMER podría favorecer algunos procesos relacionados con la cicatrización. En dos pequeños estudios controlados con placebo, añadir BEMER Plus a los cuidados habituales se asoció con mejoras de la microcirculación y con una evolución favorable de la superficie de la herida. Además, otros sistemas PEMF han mostrado resultados favorables en diversos estudios sobre úlceras venosas, diabéticas y otras heridas.
La principal limitación es el tamaño y la calidad del corpus específico de BEMER. Aún necesitamos ensayos más grandes, independientes y con resultados clínicos como el cierre completo y el tiempo hasta la cicatrización para saber hasta qué punto esta señal se traduce en un beneficio consistente. En el segundo estudio de Klopp, la reducción del área ulcerada fue modesta y la significación del cambio dentro del grupo BEMER no demuestra, por sí sola, superioridad frente al placebo.
En el pie diabético, las guías IWGDF actuales reconocen algunos beneficios observados con terapias físicas, incluida la estimulación electromagnética, pero los consideran pequeños o inciertos y basados en evidencia de baja certeza; por ello desaconsejan utilizar estas terapias para favorecer la cicatrización, también como complemento de los cuidados habituales. Esta recomendación no es específica de BEMER ni implica que estas terapias se hayan demostrado perjudiciales.
Por lo tanto, los resultados disponibles justifican continuar estudiando BEMER en este contexto. Si se utiliza en una persona con una herida, debe integrarse en los cuidados adecuados y no sustituir ni retrasar el tratamiento de la causa. (1–9,12)
4. Bibliografía científica
- Klopp R, Schulz J, Niemer W, Ruhnau KJ. Effects of physical stimulation of spontaneous arteriolar vasomotion on microcirculation and the immune system in diabetes and impaired wound healing. Z Gerontol Geriatr. 2014;47(5):415–424. doi:10.1007/s00391-013-0567-8. PMID:24271148.
- Klopp RC, Niemer W, Schulz J, Ruhnau KJ. Influence of a specific, biorhythmically defined physical stimulus on deficient vasomotion in small-caliber arterioles in the subcutis in patients with diabetic polyneuropathy. J Complement Integr Med. 2013;10(Suppl):S21–S27. doi:10.1515/jcim-2013-0033. PMID:24021603.
- Ieran M, Zaffuto S, Bagnacani M, Annovi M, Moratti A, Cadossi R. Effect of low frequency pulsing electromagnetic fields on skin ulcers of venous origin in humans: a double-blind study. J Orthop Res. 1990;8:276–282. doi:10.1002/jor.1100080217. PMID: 2303961.
- Stiller MJ, Pak GH, Shupack JL, Thaler S, Kenny C, Jondreau L. A portable pulsed electromagnetic field (PEMF) device to enhance healing of recalcitrant venous ulcers: a double-blind, placebo-controlled clinical trial. Br J Dermatol. 1992;127:147–154. doi:10.1111/j.1365-2133.1992.tb08047.x. PMID: 1390143.
- Kenkre JE, Hobbs FDR, Carter YH, Holder RL, Holmes EP. A randomized controlled trial of electromagnetic therapy in the primary care management of venous leg ulceration. Fam Pract. 1996;13:236–241. doi:10.1093/fampra/13.3.236. PMID: 8671131.
- Kwan RLC, Wong WC, Yip SL, Chan KL, Zheng YP, Cheing GLY. Pulsed electromagnetic field therapy promotes healing and microcirculation of chronic diabetic foot ulcers: a pilot study. Adv Skin Wound Care. 2015;28(5):212–219. doi:10.1097/01.ASW.0000462012.58911.53. PMID:25882659.
- Amareswari VH, Padma K, Dharmarajan P, Shivakumar S, Dhilip KS. Evaluation of efficacy of pulsed electromagnetic field therapy as an adjuvant therapy in healing of diabetic foot ulcers. Int J Physiol. 2020;8(2). doi:10.37506/ijop.v8i2.1234
- Mohamady HM, Taha MM, Aneis YM, Aldhahi MI, Attalla AF. Effect of Combined Electromagnetic Field and Plantar Flexion Resistance Exercise on Wound Healing in Patients with Venous Leg Ulcers: A Randomized Controlled Trial. Medicina (Kaunas). 2023;59(6):1157. doi:10.3390/medicina59061157. PMID:37374361.
- Eltayeb NM, Abdelhamid MM, Yousuf HZ, Abd-Elrashid NA. Pulsed electromagnetic field stimulation therapy for Charcot foot ulcer: a randomized controlled trial. Wounds. 2025;37(8):323–328. doi:10.25270/wnds/25002. PMID:40931372.
- McGaughey H, Dhamija S, Oliver L, Porter-Armstrong A, McDonough S. Pulsed electromagnetic energy in management of chronic wounds. Phys Ther Rev. 2009;14(2):132–146.
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- Callaghan MJ, Chang EI, Seiser N, Aarabi S, Ghali S, Kinnucan E, Simon B, Gurtner GC. Pulsed electromagnetic fields accelerate normal and diabetic wound healing by increasing endogenous FGF-2 release. Plast Reconstr Surg. 2008;121(1):130–141. doi: 10.1097/01.prs.0000293761.27219.84. PMID: 18176216.
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