En esta respuesta
1. La respuesta, en una frase
Sí. La evidencia científica actual permite afirmar que BEMER puede producir efectos fisiológicos objetivables sobre determinados parámetros de la microcirculación.
Estos resultados son coherentes con el conocimiento actual sobre la fisiología vascular y se han observado en diversos estudios experimentales y clínicos. Al mismo tiempo, los efectos no se han observado de manera uniforme en todas las poblaciones ni en todas las condiciones estudiadas, y la replicación independiente sigue siendo limitada.
En esta ficha analizaremos cómo se ha construido esta evidencia, qué podemos afirmar hoy con un grado razonable de confianza y qué preguntas continúan abiertas.
2. ¿Qué dice la ciencia?
¿Por qué la ciencia se interesó por la microcirculación?
La historia de BEMER no comienza con BEMER. Comienza mucho antes, cuando los fisiólogos intentaban entender cómo llega el oxígeno hasta cada una de las células de nuestro cuerpo.
Los libros de referencia de Guyton & Hall (1) y Levick (2) explican que este intercambio se produce en la microcirculación, una extensa red de arteriolas, capilares y vénulas distribuida por todos los tejidos. Es en estos vasos microscópicos donde las células reciben oxígeno y nutrientes y eliminan los productos del metabolismo.
Este conocimiento cambió la manera de entender la circulación sanguínea. Hoy sabemos que la función principal del sistema cardiovascular no es solo transportar sangre, sino garantizar que cada tejido reciba un flujo adaptado a sus necesidades metabólicas.
Esto llevó a los investigadores a una nueva pregunta: ¿cómo regula el organismo una distribución del flujo sanguíneo tan precisa y adaptada a las necesidades de cada tejido?
La vasomoción y la regulación de la microcirculación
La microcirculación es un sistema dinámico. El calibre de los pequeños vasos y la distribución del flujo sanguíneo varían continuamente en respuesta a mecanismos locales, metabólicos, endoteliales, miogénicos y neurohumorales (3–5).
Dentro de esta regulación aparecen oscilaciones rítmicas del tono vascular conocidas como vasomoción. Estas oscilaciones pueden contribuir a modular la perfusión de los tejidos y la distribución del flujo dentro de la red microvascular.
Este conocimiento abrió una nueva línea de investigación: ¿es posible influir sobre estos mecanismos mediante un estímulo físico?
Los campos electromagnéticos pulsados y el desarrollo de BEMER
La investigación sobre los campos electromagnéticos pulsados (PEMF) es anterior al desarrollo de BEMER. Investigadores como Bassett, Pilla y Markov describieron que determinados campos electromagnéticos, aplicados con parámetros específicos, pueden desencadenar respuestas biológicas (6–8).
La investigación experimental posterior ha profundizado en posibles respuestas vasculares y endoteliales. Tepper y colaboradores observaron en modelos in vitro e in vivo un aumento de la angiogénesis asociado a la liberación endotelial de FGF-2 (9). Pan y colaboradores estudiaron microcirculación y angiogénesis en un modelo de isquemia de la extremidad posterior en ratas diabéticas (10), y una revisión posterior de Peng y colaboradores sintetizó la literatura sobre PEMF y angiogénesis (11). Estos trabajos refuerzan la plausibilidad biológica de que determinados estímulos electromagnéticos puedan interactuar con procesos vasculares.
Esta literatura debe interpretarse con una precaución importante: PEMF no designa un único tratamiento. Los estudios utilizan frecuencias, intensidades, formas de onda, duraciones y protocolos diferentes. Flatscher y colaboradores remarcan que esta heterogeneidad dificulta comparar los resultados e identificar mecanismos comunes (12). Por ello, los efectos observados con un determinado sistema PEMF no se pueden extrapolar automáticamente a BEMER. BEMER parte de este marco fisiológico general, pero su eficacia fisiológica debe valorarse a partir de los estudios que han investigado específicamente su señal.
¿Cómo se investigó esta hipótesis?
En 2013, el Journal of Complementary and Integrative Medicine publicó un suplemento dedicado a la Physical BEMER® Vascular Therapy. Además de un artículo sobre el desarrollo tecnológico (13), el suplemento incluye diversos estudios de Klopp y colaboradores orientados a estudiar la regulación microvascular en diferentes poblaciones y con diferentes diseños experimentales (14–17).
Estos trabajos utilizaron medidas directas de la microcirculación y analizaron variables como la vasomoción arteriolar, el número de capilares perfundidos, el flujo microvascular, la velocidad de los eritrocitos e indicadores relacionados con la oxigenación de los tejidos.
Uno de los estudios comparó diferentes dispositivos mediante un diseño placebo-controlado y doble ciego, y observó que el dispositivo BEMER estudiado producía los cambios más marcados en las variables microcirculatorias analizadas (17).
¿Qué observaron los estudios fundacionales?
Considerados conjuntamente, los trabajos de 2013 describen cambios objetivables en diferentes variables relacionadas con la regulación de la microcirculación (14–17). Entre los resultados descritos hay modificaciones de la vasomoción, del número de capilares perfundidos, del flujo arteriolar y venular, de la velocidad de los eritrocitos y de variables vinculadas a la oxigenación microvascular.
El valor de estos resultados no depende de una única variable. El conjunto apunta a una respuesta fisiológica dentro del mismo sistema: la regulación microvascular.
Esta coherencia es relevante porque conecta tres líneas de conocimiento: la fisiología explica cómo se regula la microcirculación; la literatura PEMF aporta plausibilidad biológica sobre respuestas vasculares y endoteliales (9–12); y los estudios específicos sobre BEMER describen cambios compatibles con una modulación de variables microcirculatorias (14–17). La distinción entre estas líneas es esencial: la plausibilidad aportada por otros sistemas PEMF no sustituye la evidencia específica de BEMER.
¿Qué ha aportado la investigación posterior?
La investigación posterior permite ampliar y, a la vez, delimitar mejor los resultados iniciales.
En 2014, Klopp y colaboradores estudiaron a personas con diabetes y alteraciones de la cicatrización. El estudio describió, después de la estimulación física investigada, cambios en variables microcirculatorias e inmunológicas, incluyendo modificaciones del diámetro arteriolar y de la perfusión capilar respecto a los controles (18). Este trabajo amplía los resultados del grupo investigador a una población con microcirculación alterada.
La investigación posterior también ha aportado resultados que ayudan a definir los límites del efecto. Biermann y colaboradores estudiaron a 15 voluntarios sanos mediante Laser Doppler, utilizando una pierna como intervención y la otra como control. Después de nueve aplicaciones durante tres semanas, los parámetros medidos aumentaron respecto al reposo en ambas piernas, pero no se observó un efecto estimulador atribuible a BEMER sobre la microcirculación cutánea respecto al control (19).
Este resultado es especialmente útil para interpretar el conjunto de la evidencia: sugiere que la respuesta no es necesariamente uniforme y que puede depender de la población estudiada, del estado inicial de la microcirculación, del protocolo de aplicación y de la variable medida.
En 2024, el estudio MicrocircMODS aportó una nueva línea de investigación en diez pacientes críticos con síndrome de disfunción multiorgánica. Se trata de un estudio piloto prospectivo, monocéntrico y sin grupo control. Durante cuatro días de Physical Vascular Therapy BEMER®, el índice de flujo microvascular sublingual aumentó aproximadamente un 25% en paralelo al tratamiento (20). Los autores consideran los resultados suficientes para justificar un ensayo aleatorizado posterior, pero el diseño piloto no permite establecer causalidad con la misma fuerza que un estudio controlado.
Considerados conjuntamente, los estudios disponibles indican que BEMER puede modificar determinados parámetros microcirculatorios, especialmente en contextos donde la regulación vascular está alterada. Al mismo tiempo, los resultados no son uniformes en todas las poblaciones ni en todas las variables estudiadas.
¿Cómo debemos interpretar el conjunto de la evidencia?
La lectura científica más útil no consiste en buscar un único estudio que confirme o niegue BEMER. Consiste en valorar si los resultados son coherentes, reproducibles y proporcionales a la calidad de los diseños utilizados.
Los estudios fundacionales de Klopp aportan medidas fisiológicas directas y algunos diseños controlados, pero una parte importante de esta evidencia procede del mismo grupo investigador. El estudio de Klopp de 2014 amplía esta línea, mientras que Biermann aporta un resultado neutro en voluntarios sanos y MicrocircMODS aporta una observación posterior en un grupo investigador diferente, aunque con un diseño piloto sin control.
Por ello, la evidencia disponible permite hablar de un efecto fisiológico potencial y objetivable sobre variables microcirculatorias, pero también justifica la necesidad de disponer de más estudios independientes, controlados, con muestras más grandes y protocolos bien definidos.
3. La respuesta a la pregunta inicial
Sí, si la pregunta se refiere a si la señal BEMER es capaz de producir efectos fisiológicos medibles: diversos estudios han descrito cambios objetivables en variables relacionadas con la vasomoción, la perfusión capilar y el flujo de los pequeños vasos.
La formulación más precisa es que BEMER puede influir sobre determinados parámetros de la microcirculación. Estos efectos no se han observado de manera uniforme en todas las poblaciones y condiciones estudiadas, y la replicación independiente aún es limitada.
Esta respuesta define lo que podemos afirmar sobre el mecanismo fisiológico. La pregunta siguiente es diferente: ¿este efecto se traduce en un beneficio clínico para el dolor, la recuperación deportiva, la fatiga, la cicatrización u otra situación concreta?
Una vez establecido qué sabemos sobre el funcionamiento fisiológico de BEMER, las siguientes respuestas de la Biblioteca Científica analizarán, una a una, estas aplicaciones a partir de su evidencia específica.
4. Bibliografía científica
- Hall JE. Guyton and Hall Textbook of Medical Physiology. 14th ed. Elsevier; 2021. doi: 10.4103/sni.sni_327_17. PMCID: PMC5691553.
- Herring N, Paterson DJ. Levick's Introduction to Cardiovascular Physiology. 6th ed. CRC Press; 2018.
- Pries AR, Secomb TW. Microvascular blood viscosity in vivo and the endothelial surface layer. Am J Physiol Heart Circ Physiol. 2005. doi: 10.1152/ajpheart.00297.2005. Epub 2005 Jul 22. PMID: 16040719.
- Secomb TW. Hemodynamics. En: Tuma RF, Durán WN, Ley K, editors. Microcirculation. 2nd ed. Academic Press; 2008.
- Intaglietta M. Microcirculatory basis for the design of artificial blood. Microcirculation. 1999;6(4):247–258. PMID: 10654276.
- Bassett CAL. Beneficial effects of electromagnetic fields. J Cell Biochem. 1993. doi: 10.1002/jcb.2400510402. PMID: 8496242.
- Pilla AA. Mechanisms and therapeutic applications of time-varying and static magnetic fields. En: Biological and Medical Aspects of Electromagnetic Fields. 3rd ed. CRC Press; 2006.
- Markov MS. Expanding use of pulsed electromagnetic field therapies. Electromagn Biol Med. 2007;26(3):257–274. doi: 10.1080/15368370701580806. PMID: 17886012.
- Tepper OM, Callaghan MJ, Chang EI, et al. Electromagnetic fields increase in vitro and in vivo angiogenesis through endothelial release of FGF-2. FASEB J. 2004;18:1231–1233. doi:10.1096/fj.03-0847fje. PMID: 15208265.
- Pan Y, Dong Y, Hou W, Ji Z, Zhi K, Yin Z, Wen H, Chen Y. Effects of PEMF on microcirculation and angiogenesis in a model of acute hindlimb ischemia in diabetic rats. Bioelectromagnetics. 2013;34:180–188. doi:10.1002/bem.21755. PMID: 23280520.
- Peng L, Fu C, Wang L, Zhang Q, Liang Z, He C, Wei Q. The Effect of Pulsed Electromagnetic Fields on Angiogenesis. Bioelectromagnetics. 2021;42:250–258. doi:10.1002/bem.22330. PMID: 33675261.
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- Klopp RC, Niemer W, Schulz J. Complementary-therapeutic stimulation of deficient autorhythmic arteriolar vasomotion by means of a biorhythmically physical stimulus on the microcirculation and the immune system in 50-year-old rehabilitation patients. J Complement Integr Med. 2013;10(Suppl):S29–S37. doi:10.1515/jcim-2013-0034. PMID: 24021604.
- Klopp RC, Niemer W, Schmidt W. Effects of various physical treatment methods on arteriolar vasomotion and microhemodynamic functional characteristics in case of deficient regulation of organ blood flow. Results of a placebo-controlled, double-blind study. J Complement Integr Med. 2013;10(Suppl):S39–S46. doi:10.1515/jcim-2013-0035. PMID: 24021606.
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