En esta respuesta
1. La respuesta, en una frase
Sí, existe evidencia clínica que sugiere que BEMER puede contribuir a reducir la fatiga en algunas personas con esclerosis múltiple. Un ensayo aleatorizado, con enmascaramiento de pacientes y evaluadores y controlado con placebo, realizado específicamente con BEMER, observó una reducción significativa de la fatiga después de doce semanas. Un seguimiento posterior describió el mantenimiento de la mejora en personas que continuaron utilizando la tecnología (7,8).
Estos resultados son coherentes con una revisión sistemática y metaanálisis reciente sobre campos electromagnéticos pulsados (PEMF), que identifica un beneficio modesto sobre la fatiga en la esclerosis múltiple. Sin embargo, la evidencia específica de BEMER sigue siendo reducida y se necesitan estudios independientes y con muestras más grandes para establecer con mayor precisión la magnitud y la relevancia clínica del beneficio (10).
2. ¿Qué dice la ciencia?
¿Qué es la esclerosis múltiple y por qué la fatiga es tan importante?
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del sistema nervioso central en la que una respuesta inmunitaria anómala daña la mielina y otras estructuras nerviosas del cerebro y de la médula espinal. Puede provocar síntomas muy diversos y una evolución muy variable entre personas (1).
Los tratamientos modificadores de la enfermedad han mejorado el control de la actividad inflamatoria y de los brotes, pero muchos pacientes continúan presentando síntomas persistentes que afectan la calidad de vida. La fatiga es uno de los más frecuentes e incapacitantes (1–3).
La fatiga asociada a la EM es una sensación persistente de agotamiento físico o mental que puede ser desproporcionada respecto a la actividad realizada y que no siempre desaparece con el descanso. Puede afectar la movilidad, la atención, la concentración, el trabajo y las actividades cotidianas (2,3).
Su origen es multifactorial. Se han relacionado alteraciones de las redes neuronales, procesos inflamatorios, cambios en el metabolismo energético, disfunción autonómica, trastornos del sueño y factores emocionales, entre otros mecanismos (1–3). Esta complejidad explica que el tratamiento sintomático de la fatiga siga siendo un reto.
¿Por qué se empezaron a estudiar los PEMF y BEMER?
Ante las limitaciones de los tratamientos disponibles para la fatiga, diferentes equipos comenzaron a investigar intervenciones complementarias, entre ellas los campos electromagnéticos pulsados (PEMF). Los primeros estudios clínicos exploraron si determinados estímulos electromagnéticos podían influir sobre la percepción de fatiga y otras variables relacionadas con la calidad de vida (4–6).
En el caso de BEMER, una de las hipótesis fisiológicas posibles parte de sus efectos estudiados sobre variables de la microcirculación. Tal como se analiza en la BC-001, varios trabajos han descrito modificaciones objetivables en determinados parámetros microcirculatorios después de la aplicación de BEMER. Esto aporta plausibilidad a la investigación de posibles efectos sintomáticos, pero no demuestra que la microcirculación sea el mecanismo responsable de una eventual reducción de la fatiga.
Esta distinción es importante: la evidencia clínica puede mostrar que un síntoma mejora sin que el mecanismo que explica esta mejora esté establecido.
Los primeros estudios con PEMF
Los primeros ensayos clínicos con diferentes tecnologías PEMF aportaron resultados variables. Lappin y colaboradores describieron mejoras en fatiga y calidad de vida, y Mostert y Kesselring observaron una reducción de la fatiga en un ensayo aleatorizado (4,5).
Posteriormente, de Carvalho y colaboradores realizaron un estudio aleatorizado, controlado con placebo y cruzado con un campo magnético de baja frecuencia. Los resultados no confirmaron un beneficio consistente sobre la fatiga respecto al placebo (6).
Esta variabilidad es relevante porque PEMF no describe una intervención única. Los dispositivos pueden diferir ampliamente en intensidad, frecuencia, forma de onda, duración de los pulsos y protocolo de aplicación. La revisión de Flatscher y colaboradores remarca que esta heterogeneidad dificulta comparar directamente los resultados y extrapolarlos entre sistemas diferentes (11).
El ensayo clínico específico con BEMER
El estudio central para responder a esta pregunta es el publicado por Piatkowski, Kern y Ziemssen en 2009 (7). Fue un ensayo aleatorizado, con pacientes y evaluadores enmascarados y controlado con placebo, realizado en 41 personas ambulatorias con esclerosis múltiple remitente-recurrente y fatiga significativa. Los participantes fueron asignados a BEMER o a una intervención simulada dos veces al día durante tres meses; 37 completaron el seguimiento.
Después de doce semanas, el grupo BEMER presentó una reducción significativa de la fatiga respecto al placebo en las escalas Modified Fatigue Impact Scale (MFIS) y Fatigue Severity Scale (FSS) (7). En cambio, el estudio no mostró una modificación significativa de la discapacidad neurológica global, un dato coherente con el hecho de que el objetivo de la intervención era estudiar la fatiga y no alterar la evolución de la EM.
Este resultado aporta evidencia clínica directa sobre BEMER, pero procede de un estudio de dimensiones reducidas. Por eso es especialmente importante diferenciarlo de la literatura general sobre otros dispositivos PEMF.
¿Qué aporta el seguimiento a largo plazo?
Haase, Piatkowski y Ziemssen publicaron en 2011 un seguimiento posterior relacionado con esta línea de investigación (8). Los resultados describen que la mejora de la fatiga podía mantenerse en personas que continuaban utilizando BEMER.
Este trabajo aporta información sobre la posible persistencia del efecto, pero no constituye un segundo ensayo controlado con placebo independiente. El nivel de control metodológico del seguimiento es inferior al del ensayo inicial y, por lo tanto, su valor principal es complementar, no replicar, el resultado de Piatkowski.
¿Qué han encontrado estudios posteriores con otros PEMF?
En 2022, Granja-Domínguez y colaboradores publicaron un nuevo ensayo aleatorizado y controlado con placebo en adultos con esclerosis múltiple, utilizando una tecnología PEMF diferente de BEMER (9). El estudio no reprodujo de manera consistente un beneficio diferencial sobre la fatiga respecto al placebo.
Este resultado no contradice directamente el ensayo BEMER, porque los dispositivos y protocolos no son equivalentes. En cambio, refuerza una idea metodológica importante: los resultados obtenidos con un sistema PEMF no deben atribuirse automáticamente a todos los demás sistemas.
¿Qué dice la revisión sistemática más reciente?
La revisión sistemática y metaanálisis publicada por Mansour y colaboradores en 2025 integra los ensayos disponibles sobre PEMF y fatiga en personas con esclerosis múltiple (10). La síntesis identifica una mejora modesta pero estadísticamente significativa de la fatiga, mientras que no encuentra evidencia sólida de un beneficio comparable sobre otras variables como la calidad de vida o la depresión.
Los autores también señalan limitaciones importantes: el número de estudios es reducido, las muestras son pequeñas y existe heterogeneidad entre dispositivos, protocolos y características de los participantes. Por eso, este metaanálisis refuerza la existencia de una señal clínica sobre la fatiga, pero no convierte todos los PEMF en intervenciones equivalentes ni sustituye la necesidad de replicar específicamente los resultados de BEMER.
¿Cómo debe interpretarse el conjunto de la evidencia?
El conjunto de la literatura permite distinguir dos niveles de evidencia. Por un lado, existe un ensayo clínico controlado específico de BEMER que muestra una reducción de la fatiga, complementado por un seguimiento posterior. Por otro lado, la literatura más amplia sobre PEMF muestra resultados heterogéneos pero, considerada globalmente en el metaanálisis de 2025, apunta a un efecto modesto sobre este síntoma.
La principal limitación es que la evidencia específica de BEMER descansa sobre todo en un único ensayo controlado de tamaño pequeño y en su seguimiento posterior. Todavía falta una replicación independiente, con más participantes y protocolos claramente definidos.
Por lo tanto, la lectura más ajustada es que existe una señal clínica favorable que justifica considerar BEMER como una posible intervención complementaria para la fatiga asociada a la EM, manteniendo la prudencia sobre la magnitud del beneficio y sobre qué personas pueden responder mejor.
3. La respuesta a la pregunta inicial
Sí. La evidencia disponible sugiere que BEMER puede contribuir a reducir la fatiga en algunas personas con esclerosis múltiple.
El dato más relevante proviene de un ensayo aleatorizado, con enmascaramiento de pacientes y evaluadores y controlado con placebo, que observó una reducción significativa de la fatiga después de doce semanas de BEMER. Un seguimiento posterior describió el mantenimiento de la mejora en personas que continuaron utilizándolo (7,8). A escala más general, un metaanálisis reciente sobre PEMF también identifica un beneficio modesto sobre la fatiga (10).
La base científica específica de BEMER, sin embargo, sigue siendo limitada: el resultado principal todavía necesita replicación independiente en estudios más grandes. Además, los estudios con otros dispositivos PEMF han obtenido resultados heterogéneos, por lo que no es correcto extrapolar automáticamente los efectos de un sistema a otro (6,9,11).
BEMER debe entenderse, por lo tanto, como una posible herramienta complementaria para el control sintomático de la fatiga, integrada en el abordaje global de la esclerosis múltiple. La evidencia disponible no permite atribuirle un efecto modificador sobre la enfermedad.
Una reducción de la fatiga puede ser relevante para la vida cotidiana de las personas con EM; la magnitud y la relevancia clínica del beneficio atribuible específicamente a BEMER todavía deben definirse con mayor precisión.
4. Bibliografía científica
- Hauser SL, Cree BAC. Treatment of Multiple Sclerosis: A Review. Am J Med. 2020;133(12):1380-1390.e2. doi:10.1016/j.amjmed.2020.05.049. PMID: 32682869; PMCID: PMC7704606.
- Penner IK, Paul F. Fatigue as a symptom or comorbidity of neurological diseases. Nat Rev Neurol. 2017;13(11):662-675. doi:10.1038/nrneurol.2017.117. PMID: 29027539.
- Braley TJ, Chervin RD. Fatigue in multiple sclerosis: mechanisms, evaluation, and treatment. Sleep. 2010;33(8):1061-1067. doi:10.1093/sleep/33.8.1061. PMID: 20815187; PMCID: PMC2910465.
- Lappin MS, Lawrie FW, Richards TL, Kramer ED. Effects of a pulsed electromagnetic therapy on multiple sclerosis fatigue and quality of life: a double-blind, placebo controlled trial. Altern Ther Health Med. 2003;9(4):38-48. PMID: 12868251.
- Mostert S, Kesselring J. Effect of pulsed magnetic field therapy on the level of fatigue in patients with multiple sclerosis--a randomized controlled trial. Mult Scler. 2005;11(3):302-305. doi:10.1191/1352458505ms1156oa. PMID: 15957511.
- de Carvalho MLL, Motta R, Konrad G, Battaglia MA, Brichetto G. A randomized placebo-controlled cross-over study using a low frequency magnetic field in the treatment of fatigue in multiple sclerosis. Mult Scler. 2012;18(1):82-89. doi:10.1177/1352458511415748. PMID: 21788248.
- Piatkowski J, Kern S, Ziemssen T. Effect of BEMER magnetic field therapy on the level of fatigue in patients with multiple sclerosis: a randomized, double-blind controlled trial. J Altern Complement Med. 2009;15(5):507-511. doi:10.1089/acm.2008.0501. PMID: 19422286.
- Haase R, Piatkowski J, Ziemssen T. Long-term effects of Bio-Electromagnetic-Energy Regulation therapy on fatigue in patients with multiple sclerosis. Altern Ther Health Med. 2011;17(6):22-28. PMID: 22314716.
- Granja-Domínguez A, Hochsprung A, Luque-Moreno C, et al. Effects of pulsed electromagnetic field therapy on fatigue, walking performance, depression, and quality of life in adults with multiple sclerosis: a randomized placebo-controlled trial. Braz J Phys Ther. 2022;26(5):100449. doi:10.1016/j.bjpt.2022.100449. PMID: 36283240; PMCID: PMC9594115.
- Mansour MEM, Amin M, Alsaadany KR, et al. Efficacy and safety of pulsed electromagnetic field therapy for fatigue in patients with multiple sclerosis: A systematic review and meta-analysis. Mult Scler Relat Disord. 2025;101:106549. doi:10.1016/j.msard.2025.106549. PMID: 40540924.
- Flatscher J, Pavez Loriè E, Mittermayr R, Meznik P, Slezak P, Redl H, et al. Pulsed electromagnetic fields (PEMF)-physiological response and its potential in trauma treatment. Int J Mol Sci. 2023;24(14):11239. doi:10.3390/ijms241411239.
